lunes, 29 de octubre de 2012

Miedo

En estos últimos días he tenido que acudir al medico para que me hiciera la primera revisión tras la operación, así que dos meses después acudo a la consulta con la esperanza de resolver algunas dudas pero nada más lejos de la realidad porque en vez de arrojar luz ha ayudado a crear más sombras.
El viernes toco una nueva cita esta vez al área de reproducción ya que han sido ellos los encargados de derivarme para que me realicen la ansiada y a la vez temida histerosalpingografia, es curioso como una simple prueba puede decidirlo todo en mi caso saber cuanto de cerca puedo estar de mi sueño.
La doctora del área de reproducción me realizó una exploración en profundidad y dictamino que a simple vista que todo esta en orden a la espera de conocer que tal esta mi trompa izquierda. Así que salimos de la consulta con un listado de pruebas por hacernos ambos y muchísimas expectativas.
Ahora sólo nos queda esperar ya que no está en nosotros y como dicen los más mayores lo que tenga que pasara pasará, en mi entorno hay mucha esperanza e ilusiones puestas en lo que el lunes pueda ocurrir yo sin embargo me mantengo cauta demasiadas desilusiones en los últimos años me obligado a tener actitud más negativa que positiva y el pesimismo me acompañe.


Todos me dicen que debo ser fuerte y no renunciar a mis sueños que lo mejor estar por venir. Yo no soy fuerte es que simplemente las circunstancias me han obligado a sacar fuerzas e incluso cuando no las he tenido así que ya sólo queda esperar que los buenos momentos lleguen.
 
Estrellita que me miras desde el cielo haz que el dolor sólo sea el camino para la felicidad!!
 
 

domingo, 14 de octubre de 2012

Terapia de Choque


Una Terapia de Choque es cuando te hacen enfrentarte directamente a tus miedos o aquello que te produce infelicidad, dolor, desasosiego.... Casi 2 meses después de mí operación ya toca salir más frecuentemente a la calle con lo que me lleva inevitablemente a mi terapia de choque.

En ambas ocasiones ha coincidido el hecho de que a mi mala suerte, como la han descrito los ginecólogos, la acompañan la proliferación de embarazos a mí alrededor. No penséis que no me alegre ya que no es el caso pero lo hace más complicado porque cuando conozco mas tarde a esos bebes que han coincidido en fecha con mi fecha no puedo evitar sentir una tristeza que me invade y me recuerda una y otra vez que yo podría estar igual.

Otra de mis terapias de choques es rodearme de niños, es doloroso ver, jugar, abrazar, besar a niños que para más inri siente una especial atracción hacia mí y a todos les encanta estar conmigo.Pero por otro lado me hacen sentir bien sus manos cuando me abrazan, sus palabras, sus juegos es como si de algún modo por unos segundos me llenaran de energía.

 Siguiendo con las terapias la que es quizás de las mas duras es conocer la cantidad de personas que por una circunstancia u otra no han podido ser madres o les está resultando terriblemente difícil y es cuando surgen las mayores inseguridades, quizás todo esto me ha ocurrido porque a lo mejor ¡ yo no debo ser madre!!
 
 

Ahora a punto de incorporarme de nuevo al trabajo el miedo a la terapia más difícil me roba el sueño y es que sin duda lo más complicado de todo es la sensación de producir lástima, el oír las frases de consuelo de la gente frases que ya oí y que no acertaron y que ahora aún me cuestan más. Tener que dar tantas explicaciones, hablar una y otra vez de lo mismo, me da una mezcla de sensaciones de impotencia, tristeza, vergüenza.....
 
Mientras he permanecido en casa a resultado más sencillo con esquivar llamadas, visitas y mensajes me mantenía a salvo pero sin duda el trabajo será la prueba de fuego y lo peor es que no me siento preparada ni física y psicológicamente.

 
Así que contare las horas con temor hasta que cruce esa puerta con la esperanza de poder controlar mis emociones y que todo pase lo más rápido posible aunque el destino no me lo pondrá fácil ya que incluso trabajare en fin de semana.

 
Estrellita que me miras desde el cielo haz que mi terapia sea lo menos dolorosa posible.
 
 
 

 
 


martes, 9 de octubre de 2012

Cicatrices


Hoy no puedo dormir y decido levantarme de la cama, estar despierta en la cama en el silencio de la noche es lo que peor llevo. Es cierto eso de que nuestra cabeza es nuestro peor enemigo la mía me bombardea con pensamientos que no me ayudan en absoluto.

Me levanto y miro el reloj, marcan las 4 y yo sigo sin dormir, me acerco al espejo y miro las cicatrices que esta última pesadilla me ha dejado. Primero una pequeña que sube desde el ombligo para retorcerse en el exterior durante 3 largos cm, es gruesa y fea muy fea. Bajo la vista más abajo y 13 cm se alargan en el contorno de mi barriga, me mira como una sonrisa de payaso macabra en forma de cesárea. Que cruel coincidencia.

Deslizo mi mano sobre ella es fina y a la vez rugosa y me sorprende ver que rara la siento, me doy cuenta que no siento nada es como si no tocara mi cuerpo es totalmente insensible, es una sensación extremadamente ajena a mi. Insensibilidad, curiosa palabra, curiosa sensación.

En este año he oído muchas veces decir que todo pasa, que pronto será un mal recuerdo, que pasará y la verdad es que la primera vez creí que era sería así. Pero ahora delante del espejo con la mira fija en esas cicatrices me doy cuenta que no es así porque ellas van a estar siempre así como la sensación de ausencia de haber perdido algo.





Aunque la cicatriz que más me duele es la que se ha quedado marcada en mi corazón, la que me cruza por dentro, la que me llena de tristeza. En este año es como si hubiera envejecido de golpe, como si el tiempo para mí hubiera pasado más aprisa.

Hace unos días le pedía a los míos sonreír, eso es lo que quiero reírme hasta que me duela, salir y divertirme como cuando tenia de 18 años y mi mayor preocupación era pensar que ponerme, reírme sin pensar en nada ni nadie, reírme sin tener miedo a lo que vendrá, bailar, reír , gritar y por un momento olvidar.

Lo peor no son las cicatrices tanto las que se ven como los que no, lo peor es la sensación de no ser yo, de que he cambiado, de pensar lo mucho que me cuesta feliz, lo peor es sentir que una parte de mi se fue y que siento que no la voy a recuperar.

Estrellita que me miras desde el cielo curame las cicatrices!!



sábado, 6 de octubre de 2012

Ser Madre Duele


He oído muchas veces decir que los hijos provocan alegría y dolor desde que nacen, pero que las alegrías son tan grandes que superan con creces cualquier sufrimiento o ápice de dolor.

Pero hace unos años descubrí que los hijos duelen incluso antes de tenerlos, he podido ver desde muy cerca amigas luchar durante años contra su cuerpo por el deseo de ser madres recurriendo a fecundación, inseminación o adopción. Madres con un deseo tan grande que han sacrificado tiempo, salud y dinero que no tenían, madres que sin serlo lo han sentido y deseado y que han derramado tantas lágrimas por un deseo que no conseguían hacer realidad.

Algunas lo consiguieron y tienen hoy entre sus brazos a esa pequeña personita que las hace tremendamente feliz y que les roba parte de su vida y es que desde el momento que las tienen les entregan todo su ser. Pero muchas aún seguimos luchando por conseguir ese sentimiento, esa sensación, esa plenitud...

Ser madre duele, pero duele desde que deseas serlo y pasan los meses sin que lo consigas, cuando lo consigue duele porque el miedo a que todo vaya bien es tan grande que asusta, duele cuando lo ves nacer porque deseas que sea feliz y sano y que nunca le pase nada malo y lo peor es que nunca deja de doler.

Lo curioso es que a pesar de que el parto es tan doloroso no es lo que nos preocupa porque lo que nos ciega es pensar en ellos, mi madre siempre dice que lo somos todo en su vida y que lo daría todo por nosotros y es que desde que nacimos ella dejó de importar para centrarse sólo en nosotros.

 

Aunque no soy madre siento ese dolor, el dolor de no poder llegar a serlo, el dolor de desearlo y no tenerlo, pero también pienso en el dolor de esos 9 meses, el dolor de cuando va creciendo de ese miedo a que pueda ocurrirle algo.

Ahora tengo miedo, miedo a los meses que quedan por venir, a las respuestas que voy a recibir, a las pruebas, a las listas, al tiempo, a los fracasos y contratiempos. Tengo miedo a no poder soportar ese dolor pero sobretodo tengo miedo a no llegar a sentir ese amor tan grande que se convierte en dolor.

Con la vista puesta en el 17 de Octubre intento controlar mi dolor, mi miedo, intento que mi cabeza me de un respiro y huyo de esas horas vacías en la que mi cabeza no para de pensar. No se aún las lágrimas que me quedan por verter, el miedo que pasaré, el dolor o el sufrimiento que sentiré pero se que el dolor de mi madre será aun mayor y sólo por eso necesito sacar todas mis fuerzas y ser más fuerte que él.
 
Estrellita que me miras desde el cielo ayudame a soportar ese dolor!!